Escuela de Liderazgo CristianoDesarrollando Líderes · EDLC
Madurez espiritual · 6 de agosto de 2026

La motivacion comienza conmigo mismo.



LA MOTIVACIÓN COMIENZA CONMIGO MISMO


Hechos

20:24


Introducción


No hay tal cosa como decir que la motivación me la va a dar otra persona. Cada persona ha recibido habilidades de parte de Dios para que las ponga a trabajar. Sino las pone a funcionar, es muy probable que viva una vida mediocre, aunque tenga conocimientos de Dios. Esto lo llevará a la pereza y a la negligencia, porque no sabe ni porque vive, ni porque trabaja. La Biblia nos enseña que, el hombre necesita mantenerse activo para que su fuerza se vaya mejorando y esté fuerte y pueda luchar cuando venga alguna enfermedad en su cuerpo. La Biblia nos exhorta a trabajar duro. No sueltes el hacha. Sácale filo y ponte a trabajar: “Si fueres flojo en el día de trabajo, Tu fuerza será reducida” (Proverbios 24:10).
             La primera carta de Pablo a Timoteo dice: “No descuides el don que hay en ti” (1 Timoteo 4:14). La versión KJV) traduce la palabra “descuides”, por negligente. “Do not neglect your gift” (KJV).
             La palabra negligencia en el griego quiere decir, “pasar por alto o mirar a la ligera”. Otra fuente define esta palabra como no pensar, y por lo tanto, no responder adecuadamente, y no prestarle atención.
             ¿Por qué Timoteo, o alguno de nosotros pasamos por alto, y no ponemos atención al don que Dios nos ha dado, y en un caso extremo ni siquiera pensamos en ello? Una razón se encuentra en lo que ya hemos discutido, que consideramos que nuestro don es insignificante y sin importancia para la edificación del reino de Dios.

Esta actitud conduce a la apatía y la pereza.

             Para más claridad, vamos a recalcar la parábola de los talentos (Mateo 25). El Maestro confió a tres siervos diferentes talentos conforme a su capacidad. Dos de ellos fueron y multiplicaron lo que se les había dado. Y como resultado fueron llamados fieles. Este es un punto muy importante que no debemos de perder. El Maestro dijo, “Tu has sido fiel”. Tu puedes verlo de cualquier manera que quieras, pero ninguna otra virtud, acción o resultado de su mayordomía se menciona en la parábola de Jesús aparte del hecho de que se multiplicaron. Por lo tanto, Jesús vincula directamente el ser fiel a la obediencia de una persona para multiplicarse.
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             Ahora, el tercer siervo tuvo miedo y mantuvo su talento enterrado. Su Maestro le llamó “malvado y perezoso”. La Biblia (KJV) dice, “wicked and lazy”. Definitivamente esta es una llamada de atención muy grave. Recordemos que Jesús no está hablando de la salvación, más bien está hablando de un juicio, de cómo manejamos nuestros dones, ya sea siendo recompensados ​​o sufriendo pérdidas por nuestro trabajo.


Jesús le dijo a un siervo. “Por tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses” (Mateo 25:27). Este concepto es muy sencillo de entender. Si tú vas a un banco y depositas tu dinero, es obvio que el banco no es el dueño, sino alguien que te lo va a administrar. El banco tiene el derecho de manejar el dinero como quiera. Tiene también el derecho de prestarlo a otras personas y cobrarles el interés que quiera. Sin embargo, el banco tiene la obligación de darte a ti, el interés que te prometió, y darte tu dinero y retirar la cuenta cuando tú quieras.


Si el banco no hace eso, tú tienes el derecho de demandar al banco y recobrar tu dinero con los intereses que te prometieron. Esto fue lo que le molestó al dueño de los talentos. Aquí hubo un problema todavía mas serio. El administrador no puso el dinero a trabajar. Solo lo guardó, y lo regresó al dueño cuando se lo pidió. Para el siervo eso le pareció correcto, pero al dueño no. “El dueño esperaba ganancias”.


¿Te das cuenta qué responsabilidad tenemos? No solo vamos a regresar el talento; nos van a pedir los intereses. Dios tiene el derecho de pedirnos los talentos cuando quiera. “Esto incluye a nuestros hijos”.


El conocimiento nos ayuda, pero no es el todo.


El conocimiento nos ayuda a comprender cual es la anchura y la longitud de lo que

Dios tiene para nosotros. Sin embargo, esto no funcionara si no le pone

añadiduras. Hay cosas que Dios va a añadir a la vida de usted, pero hay cosas

que usted tiene que añadirlas. El problema es que nosotros hemos añadido las cosas que le pertenecen a Dios, y las que nos pertenecen a nosotros, se las hemos dejado a Dios. Las cosas así no funcionan. Pedro dice: “vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo” (2 Pedro 1:5-7).


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Iglesia Roca de la Salvación


Proyecto de Construcción


2 Reyes 12:10


Para poder construir hay que tener el terreno donde construir. Para construir se necesita dinero, y el dinero lo tiene la gente.


Nada en este mundo es gratis, todo cuesta dinero, lo único que es gratis es la salvación.


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